El cuidado de los dientes y la salud oral son tan importantes como el cuidado que debemos tener del resto de nuestro cuerpo. Controles médicos de rutina, como también hábitos saludables contribuyen al bienestar general.

Muchas veces se piensa que la salud de la boca es secundaria y puede esperar, o que los controles odontológicos no son tan importantes y que las rutinas de limpieza deficientes no harán la diferencia. Sin embargo, está comprobado que para el caso de la salud oral, la rutina y cuidados diarios son la base de dientes y encías sanas.

Otra de las creencias a las que muchas veces estamos expuestos es pensar que la salud bucal tiene que ver exclusivamente con el bienestar de las piezas dentales. Esto es cierto, pero solo en parte, ya que la boca es un sistema en sí mismo y si solo nos enfocamos en los dientes y no en todo lo demás, finalmente los problemas vendrán.

De hecho, si hay que poner una escala de importancia, tal vez las encías lleven el primer puesto en aquello que debemos prestar especial atención.

Lo que vemos a simple vista y conocemos cómo “encía” es un gran recubrimiento de todos aquellos tejidos que dan sostén a las piezas dentales. La salud de estos tejidos, tanto los recubiertos como la encía misma es fundamental para tener dientes firmes y sanos, pero además para conservar un aliento fresco y evitar inflamaciones, dolor e infecciones.

La importancia de la higiene

Caucasian Man Brushing Teeth and Seeing Blood on Toothbrush, Dental Care, Ache

Por eso hoy nos vamos a ocupar algo que parece simple, pero que muchos descuidan por no contemplar la importancia que tiene llevar a cabo una rutina diaria en el cuidado de las encías y el rol fundamental que tiene una buena limpieza y los buenos hábitos en esta tarea de conservar una boca en óptimos condiciones de salud.

Como dijimos anteriormente, una rutina de limpieza constante y diaria es fundamental, es la base de la salud bucal y, principalmente, la clave para tener encías sanas.

Lo que pudiera parecer algo que todos sabemos hacerlo, como es limpiarnos los dientes, no siempre se lleva a cabo de manera correcta. El fin del cepillado no solo es quitar restos de comida que pudieran quedar entre los dientes, es también evitar la formación de sarro y estimular el tejido que recubre los dientes.

¿Qué cepillo de dientes y pasta dental debo usar?

En este punto el rol del cepillo de dientes es fundamental. No cualquier cepillo va a cumplir la función como se debe y es por esto que debemos optar por el que mejor se adecue a nosotros. 

El dentista lo va a ayudar a elegir el mejor cepillo de dientes, pero tenga en cuenta que siempre es recomendable que las cerdas sean suaves y la dureza de ellas en un punto intermedio. No debe sentir dolor ni un roce fuerte en su boca cuando lleve a cabo el cepillado de sus dientes. Lo importante es remover de manera suave todos los restos de alimentos, hacerlo de manera completa tanto en dientes, encías y lengua, y siempre evitar empujar fuerte ya que aquí se puede generar el primer problema que es la retracción de las encías.

La pasta dental no debe ser abrasiva y se recomienda que tenga flúor. Como complemento, siempre es bueno usar un enjuague bucal que ayude a remover los restos que el cepillo no pudo sacar, y no debemos dejar pasar el uso de hilo dental una vez al día.

Esta rutina se debe repetir luego de cada comida o luego de ingerir bebidas azucaradas o que pudieran manchar sus dientes tales como el té o el café.

Es importante destacar que cada vez que lleva a cabo su cepillado debe hacerlo también sobre las encías. Esto dará un masaje a las mismas y estimulará la circulación que a su vez fortalece el tejido que las forma. 

Usted notará que siguiendo estos pasos logrará mejorar su salud bucal, el aspecto de sus dientes y de su encía.

Controles anuales

No debemos olvidarnos de las dos visitas anuales al dentista quien hará una limpieza profunda, donde quitará el sarro, el cuál es un gran aliado de las enfermedades gingivales.

Todos estos pasos, que son simple rutina de control y limpieza, le ayudarán a evitar tener mayores problemas en su boca como el mal aliento. Pero, si usted nota que ya tiene cierta sensibilidad, sangrado de encías, si siente dolor al morder o tiene mal aliento, el único paso a seguir es la visita al odontólogo, quien le hará un chequeo para detectar cuál es la causa de esto que le está pasando.

Causas

La gingivitis puede tener diversas causas y puede ser solucionado fácilmente si se trata cuanto antes. Esto quiere decir, que una vez que la inflamación de las encías se produce, cuanto más pase el tiempo sin un control y tratamiento profesional, el problema se irá agravando y puede terminar incluso en la pérdida de dientes.

Esto no nos debe asustar, la gingivitis es muy común y se puede tratar fácilmente visitando a nuestro dentista y siguiendo sus instrucciones. También en los casos avanzados, incluso cuando ya hay pérdida de dientes hay soluciones para esto, pero en muchos casos son costosas y además nada es mejor que nuestras propias piezas dentales, por lo cual, es importante no dejarse estar. 

Otros factores de riesgo tienen que ver con hábitos que van más allá de la rutina de limpieza diaria. El tabaquismo, el consumo de alcohol y exceso de alimentos con azúcares contribuyen a la gingivitis, así como también los cambios hormonales que se dan en el embarazo o la menopausia. En cada uno de estos casos, es necesario un seguimiento estricto del dentista.

Las encías son la base de una sonrisa firme, de dientes sanos, de un aliento fresco y de una boca completamente saludable.

La mayor parte de las enfermedades dentales están asociadas a la mala salud gingival por eso es importante prestar atención al cuidado de nuestras encías. 

Diagnóstico y tratamiento

Portrait of Caucasian Beautiful Girl Patient Smiling and Waiting for Treatment From Professional Dentist for Oral Care Check Up

La buena noticia es –tal como destacamos en esta nota- que estás enfermedades se pueden evitar en un porcentaje altísimo si día a día llevamos adelante con constancia una rutina de limpieza eficiente, y si cada año nos damos el tiempo de visitar al dentista dos veces.

La edad para empezar con el cuidado de las encías es desde que nacemos y para siempre, siendo esta una de las claves para lucir una sonrisa saludable.

Si usted no ha hecho sus rutinas de chequeo este año, si su higiene bucal no la tiene como debiera, si nota sangrado de encías o  que sus hijos no cumplen con la rutina como se debe, aún está a tiempo de retomar los buenos hábitos. 

Le dejamos una lista para que usted y su familia chequeen si están cuidando sus dientes y encías de manera correcta.

¿Ha hecho las dos visitas anuales este año?

¿Se cepilla sus dientes luego de cada comida?

¿Su cepillado dura al menos 2 minutos?

¿Es su cepillo de dientes el adecuado?

¿Usa hilo dental una vez al día?

¿Usa enjuague bucal?

¿Es esta rutina constante?

Si a algunas de las preguntas la respuesta fue “no”, entonces es hora de corregir el hábito. Si además la respuesta es “si” a la pregunta ¿tiene mal aliento, sarro o sangrado de encías?, es hora de visitar al dentista.

Y recuerde, el año aún no ha terminado y es importante cumplir con los chequeos. Llámenos para llevar adelante uno de los chequeos anuales suyos y de su familia para asegurarnos de recibir el próximo año con una sonrisa y con mucha salud.