Una famosa frase del médico griego Hipócrates, conocido también como “el padre de la medicina”, nos advierte desde los tiempos antiguos algo que cada día se hace más presente y se comprueba como una realidad casi indiscutida. Él nos advertía “deja que los alimentos sean tu medicina y que la medicina sea tu alimento”. 

Está muy claro que este consejo nos muestra la importancia de una vida sana, lo cuál es el auge de la medicina moderna que está basada en la medicina preventiva. 

Esta introducción no es casualidad, ya que está directamente ligada con el tema que trataremos hoy: la relación entre los minerales que consumimos y la salud de nuestros dientes.

¿Por qué todos hablan del Calcio?

Siempre escuchamos hablar sobre la importancia de este mineral y que para poder obtenerlo debemos consumir lácteos. Es cierto, pero vamos a ir un poco más a fondo. 

El cuerpo humano tiene grandes cantidades de calcio, concentrado casi en su totalidad en los huesos y en los dientes, y tiene como tarea darle fortaleza a nuestra estructura ósea, al esmalte de nuestros dientes. Por lo tanto, la conclusión lógica es que si presentamos déficit de este mineral, entonces nuestros huesos y dientes van a estar más débiles y esto puede traer consecuencias incómodas pero también graves. 

Como todo lo que tiene que ver con las vitaminas y minerales que el cuerpo humano necesita, su ingesta es principalmente a través de los alimentos. Cuando la dieta diaria se torna poco saludable es probable que en algún momento se presente un cuadro de déficit de alguna de estas sustancias naturales y que esto tenga algún efecto secundario en el funcionamiento del organismo. 

En el caso del calcio, uno de los minerales más nombrados y conocidos por el público en general, la manera de obtenerlo es a través de los alimentos. Si bien es popularmente conocido que para incorporarlo a la dieta hay que incorporar lácteos al plan de alimentación, es poco conocido que podemos encontrarlo en otro tipo de alimentos que nos permitirá darle más variedad a la dieta y más posibilidades. 

Además de la leche, el yogurt, los quesos también existen verduras como los frijoles de soya, el brócoli, y algunas coles. Hay alimentos que vienen enriquecidos en calcio tales como jugos, tofu, cereales y frutas secas como las almendras, avellanas y pistachos, y como no podía ser de otra manera, también en algunos pescados y frutos de mar lo podemos encontrar.

Como podrá ver, agregar este mineral tan importante a nuestra alimentación no es difícil, solo requiere conocimiento sobre dónde encontrarlo para poder equilibrarlo en nuestra dieta diaria. 

La clave de todo: la vitamina del sol

Un hombre feliz y despreocupado disfrutando de la naturaleza en un prado cubierto de hierba en la cima del acantilado de la montaña con el amanecer.

Un punto importante, fundamental e imprescindible es tener en cuenta que consumir los alimentos antes enumerados no será suficiente si los niveles de vitamina D se encuentran bajos. ¿Por qué sucede esto? Porque la vitamina D es la encargada de que la absorción del calcio sea eficiente. 

Teniendo todo esto en cuenta, veamos cómo afecta l descalcificación a nuestros dientes y qué podemos hacer para solucionarlo.

Cuando tenemos deficiencia de este mineral tan importante, las piezas dentales sufren las consecuencias, siendo la más directa el debilitamiento del esmalte dental. 

Recordemos que el esmalte dental protege la estructura de la pieza dental y ayuda a mantenerla sana. Cuando se ve afectada, debilitada o gastada repercutirá en sensibilidad dental, en dientes manchados, en propensión elevada a caries y por consiguiente a enfermedades de las encías, y traerá un desgaste del diente. También será visible ya que el diente cambiará su aspecto, lucirá opaco y de color amarillento. Todo esto puede, finalmente, terminar en la pérdida de la pieza dental.

¿Qué es la hipocalcificación y cuáles son sus causas?

Así conocemos a la descalcificación de la placa dental y puede tener varias causas. Una de ellas es la alimentación. También, como lo explicamos antes, tal vez no tenga que ver con la mala alimentación, sino por falta de exposición al sol que genera bajos niveles de vitamina D. 

Aunque también, puede haber otro tipo de circunstancias que lleven a un paciente a presentar falta de calcio en los dientes, como es el nivel de acidez. 

El calcio está presenta en la saliva, cuando hay niveles de acidez generado por mala higiene bucal, también por la alimentación o por la constante formación de placa que no es “atacada” de manera correcta.

La placa es una película sin color y pegajosa que se adhiere a los dientes todo el tiempo. Está formada por bacterias pero también por azúcares. Si no se lleva a cabo un cepillado constante, esta placa tiene tiempo para generar acidez y esa acidez ataca a la placa. Cuando esto sucede el nivel se presenta una falta de calcio en los dientes. 

Si bien, como siempre se recomienda, moderar los azúcares implica una de las mayores advertencias para el cuidado bucal general, siempre lo más importante es la higiene, la constancia y el método que usamos para hacerlo para que sea realmente efectiva.

Alertas de falta de calcio en los dientes

Cuando detectemos que estamos ante sensibilidad dental, dientes manchados o amarillentos debemos acudir inmediatamente al dentista. Es probable que haya un cuadro de déficit de calcio en la placa y haya que tomar medidas para controlar esto.

Lo más probable es que el tratamiento para la descalcificación consista en una rutina adecuada de limpieza, que incluya todos los elementos necesarios, tales como pastas dentales con flúor, un cepillado de al menos dos minutos en todos los lugares alcanzables de la boca, colutorio bucal para el enjuague y el hilo dental para quitar los restos que el cepillo no puede quitar. Es probable que el odontólogo indique una pasta específica.

Cuando el diagnóstico indica un déficit de calcio leve, además de insistir en una rutina de limpieza constante y específica, también se elaborará un plan de dieta de alimentos que deberán limitarse su consumo. 

Por supuesto, no siempre los casos son leves y entonces estamos ante soluciones más complejas. Si el calcio ha sido atacado por mucho tiempo y no se llevaron a cabo los controles correspondientes, entonces hay altas probabilidades de haber generado caries. En este caso, hay que quitarlas y ver las condiciones de la pieza dental, de ser necesario habrá que analizar casos para reconstruir la pieza o reemplazarla. 

¿Se puede evitar la hipocalcificación?

Vista posterior de la dentista rubia en el consultorio dental hablando con un paciente masculino multirracial y preparándose para el tratamiento.

La buena noticia es que en la mayoría de los casos esto se puede evitar o frenar a tiempo cuando el proceso comienza. 

Para evitar la hipocalcificación lo primero que debemos hacer es acudir dos veces al año al dentista. En estas visitas de rutina no solo se hará un examen del estado de los dientes, sino que se llevará a cabo una limpieza en profundidad, quitando el sarro que ayuda a desgastar aún más la placa y a generar estados de acidez mayor.

La rutina de higiene, tal como se indicó en párrafos anteriores, es fundamental. Si no podemos evitar comer algún dulce o si ingerimos alcohol o bebidas azucaradas, es importante cepillarse los dientes rápidamente. Estaremos así evitando que la placa avance sobre el esmalte dental.

En el caso que notemos que algo ya está afectando nuestras piezas dentales (dientes manchados o sensibilidad dental al tomar alguna bebida fría o caliente) es fundamental no perder el tiempo y sacar turno con el odontólogo. Si el déficit de calcio se toma a tiempo, la solución es sencilla y nos evitará llegar a problemas mayores.

ADVERTENCIA

Es necesario aclarar, que tanto los minerales antes mencionados, además de conseguirse por medios naturales, también están presentes en suplementos dietarios que se consiguen en las farmacias. Desde nuestra clínica no recomendamos adquirirlos al menos que un médico así lo indique. Suplir las vitaminas y minerales con suplementos siempre deben estar indicados por médicos, porque así como el déficit de las mismas general efectos negativos, también sucede lo contrario al tener valores por encima de los normales, tanto que podría verse afectado el normal funcionamiento de ciertos órganos.

Mejor sigamos los consejos de Hipócrates, intentemos una vida sana y también hagamos caso a nuestros profesionales de la salud. Chequeos regulares, higiene completa y no perder el tiempo ante cualquier síntoma.