Los mayores cambios en la dentadura suceden durante la niñez, sin embargo estos cambios que se producen naturalmente y que no podemos evitarlos ni prevenirlos no terminan ahí, también en la edad adulta crecerán nuevas muelas.

Las conocemos como muelas del juicio o muelas cordales que hacen su aparición entre los 18 y los 25 años y casi siempre hay que extraerlas. Aunque también puede suceder que nunca aparezcan y no haya rastros de ellas. 

Las muelas del juicio son herencia de nuestros antepasados, quienes al tener una alimentación más rústica y dura, necesitaban los terceros molares para masticar y deshacer de manera efectiva los alimentos. Los cambios de hábitos y la llegada del confort a la vida del ser humano han llevado también a una transformación física. La cavidad bucal se ha vuelto más pequeña y los rasgos más suaves, trayendo así la falta de espacio para nuevas piezas dentales.

Detección temprana

La detección temprana de las muelas del juicio es importante porque eso hará más fácil el procedimiento, evitará molestias y problemas serios.

Tal como lo dijimos anteriormente, no se puede evitar la salida de los terceros molares, por eso es tan importante mantener un chequeo recurrente con el dentista, para poder hacer la detección en el momento justo. 

La detección siempre se va a lograr por medio de una radiografía bucal, donde se podrá ver la ubicación de la muela y si se encuentra retenida.

No existe una opinión consensuada sobre la necesidad de extraer siempre las muelas del juicio. Algunos dentistas sostienen que si no se encuentran retenidas, entonces no hay necesidad de llevar al paciente a una cirugía, aunque otros odontólogos sostienen que lo mejor es extraer todas y ante cualquier circunstancia para evitar posibles complicaciones futuras. Cada caso es único y el dentista dará el mejor consejo.

Síntomas

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Cuando no se ha detectado la aparición de los terceros molares con el tiempo adecuado, es probable que las molestias se hagan notar. Entre los síntomas podemos notar dolor en la zona donde la muela está empujando, aparición de quistes, mucha sensibilidad frente a estímulos de frío o calor. 

El dolor se puede dar tanto por la presión de la muela pero también porque afectó a otras piezas dentales. 

Ante cualquiera de estos casos se debe acudir al dentista de manera rápida y, seguramente, luego del chequeo y las radiografías correspondientes, le dará una fecha para la extracción.

Este es un procedimiento que a todos nos asusta un poco cuando lo enfrentamos por primera vez. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que casi todos debemos pasar por esto, lo cual hace que sea una práctica muy común y, afortunadamente, no trae aparejadas complicaciones mayores.

Procedimiento quirúrgico

Al ser una intervención quirúrgica se llevarán a cabo los pasos necesarios previos a la cirugía y también los cuidados posteriores. 

Por lo general, los casos no son de alta complejidad, por lo cual la administración de anestesia es local. Esto quiere decir que el paciente estará despierto sin sentir dolor en la zona donde el dentista estará operando.

En caso de ser necesario porque el cuadro abarca una zona más amplia, es posible que el odontólogo indique anestesia general. Esto quiere decir que el paciente estará dormido completamente hasta que la cirugía haya terminado.

Recaudos

Cada paciente debe tener en cuenta que estos procedimientos son ambulatorios y una vez finalizados podrán ir a sus casas y seguir con los cuidados indicados. Sin embargo, es importante que ante la consulta con su dentista queden ciertas preguntas resueltas:

  • ¿Cuánto durará la operación?
  • ¿Qué tipo de anestesia se usará?
  • ¿Debo tomar antibióticos antes de la intervención quirúrgica?
  • ¿Cuáles son los cuidados que debo llevar en el postoperatorio y por cuánto tiempo?
  • ¿Debo tener compañía en mi casa?
  • ¿Qué debo tener en mi casa (medicamentos, alimentos, etc.) cuando llegue luego de la operación?

Estas son solo algunas de las preguntas que deben estar resueltas para poder organizarnos y asistir con tranquilidad a la extracción de las muelas.

Si bien esto debe responderlos cada dentista según cada caso, daremos las respuestas teniendo en cuenta los casos más comunes que no presentan mayores complicaciones.

La duración del procedimiento completo puede durar hasta una hora y se hace con anestesia local. 

Los medicamentos los indicará el dentista, pero es recomendable tomar la primera dosis de antibiótico ocho horas antes de la operación y completar el tratamiento tal cual se indique. Siempre bajo indicación médica. También se darán antiinflamatorios que deberán tomarse solo en caso de dolor. 

Los cuidados tienen varias etapas. Las primeras 48 horas son críticas y es cuando más atención se deberá prestar. No se deben realizar movimientos bruscos, ni agacharse, tampoco consumir alimentos duros, ni fumar ni consumir gaseosas. 

Por lo general, se indicará el consumo de cremas heladas para ayudar a la cicatrización y se prohibirá el consumo de bebidas calientes. Pasadas las 48 horas y según la evolución se deberá prestar especial atención a la herida, se continuará con alimentos blandos, a temperaturas tibias y se indicará cepillado de dientes, pero con mucho cuidado, así como también el uso de enjuagues que ayuden a la limpieza y no dañen la cicatriz. Todo esto deberá ser estricto por una semana, que es el tiempo promedio en que se logra una buena cicatrización y, por consiguiente, una vuelta a la vida normal. 

Es mejor que alguien nos acompañe durante al menos las primeras 48 horas del postoperatorio. Sin embargo, si la intervención quirúrgica no fue compleja, podremos estar solos teniendo muy en cuenta los cuidados necesarios y la recomendación de evitar esfuerzos.

Se aconseja tener los medicamentos y los alimentos necesarios para no tener que salir de su casa luego de la operación. Esto le facilitará las cosas, le permitirá hacer el reposo indicado y evitará el estrés que puede conllevar no tener lo que necesita en ese momento crítico.

Controles

Closeup Young Woman at Dentist Clinic Office.

Estas piezas dentales, también conocidas como muelas cordales, aparecerán sin avisarnos. Es importante visitar cada seis meses al dentista, quien nos indicará cada cierto período de tiempo una radiografía bucal, donde se podrá detectar en el momento justo cuando se deberá hacer el procedimiento de extirpación de muelas.

Dejarse estar y no acudir a los controles traerán aparejados dolores de muela, posible aparición de quistes, incluso se puede llegar a la pérdida de dientes que si sirven.

Recordemos que cuanto mejor sea el control y más recurrente, más chances tenemos de sobrellevar bien la operación.

En todos los casos, luego de la operación, debemos prestar atención a la aparición de pus, sangrado, hinchazón o a falta de sensibilidad. Cualquiera de estos son motivos para acudir inmediatamente al dentista sin dejar pasar un segundo, ya que pueden ser indicios de infección. 

¿Por dónde empezar?

Si usted sospecha que su muela de juicio está asomando, o molestando es hora de acudir a su odontólogo, sin perder más el tiempo. Si usted cree que no tiene la muela de juicio porque no la siente, pero hace mucho no acude a una consulta con su odontólogo, es momento de hacerlo; una simple radiografía puede mostrarle que aunque no las sienta, las muelas ya están.

Este procedimiento requiere cuidados, pero no es dramático. Incluso, es mucho menos doloroso que un dolor de muela. 

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