El cuidado de nuestra salud bucodental es fundamental para evitar complicaciones y situaciones desagradables como el mal aliento o halitosis, o alguna otra enfermedad como las caries o inflamación de las encías.

En este cuidado, dónde influyen varios factores, la limpieza es una cuestión fundamental, dónde el cepillo de dientes es el rey.

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Escoger un cepillo adecuado es tan importante como utilizarlo con regularidad, al menos tres veces al día. Los cepillos vienen en diversas formas, tamaños, niveles de dureza e incluso eléctricos. Ante esta variedad, muchas veces nos encontramos en la disyuntiva de no saber cuál o cuáles se adecuan mejor a nuestra necesidad.

Ante esta duda, traemos algunas sugerencias que le ayudarán a hacer una elección inteligente. Lo primero a tener en cuenta es el tamaño del cepillo. Debe adecuarse al tamaño de nuestra boca. Los de tamaño mediano o chicos son los más recomendados, de esta manera lograremos llegar a todas las cavidades de nuestra boca, logrando así una mejor limpieza y mejor barrido de los restos de comida.

Con respecto a las cerdas del cepillo de dientes, también es mejor elegir entre la dureza media o los suaves. Aunque lo que se suele escuchar es que las cerdas más duras darán una mejor limpieza, esto no es así, sino todo lo contrario; las cerdas muy duras pueden dañar nuestro esmalte e, incluso, dañar nuestras encías. Sin embargo, con un cepillo suave o mediano, además de una buena limpieza, lograremos también un masaje a nuestras encías que beneficiaran la salud de las mismas y, por supuesto, de nuestra dentadura.

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Los cepillos pueden tener formas cuadradas o redondeadas, siendo los últimos los más recomendados ya que evitan roces muy bruscos en nuestra cavidad bucal que pudieran lastimarnos.

Entre cepillos eléctricos y cepillos normales, no hay una preferencia. Algunas personas que usan los cepillos eléctricos han expresado haber obtenido mejores resultados con ellos, sin embargo, en estos cepillos también debemos tener en cuenta las recomendaciones anteriores. Por lo cual, en este punto la elección no varía el resultado siempre y cuando el cepillo sea de un tamaño y durezas adecuados.

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Una vez escogido nuestro cepillo, debemos tener en cuenta que su desgaste le hace perder efectividad e incluso puede llevar a que nos dañe la boca cuando sus cerdas se abren. Lo recomendado es hacer un recambio cada tres meses, pero esto también variará según la frecuencia de lavado. Para aquellos que acostumbran a cepillarse luego de cada comida, pues entonces el desgaste será mayor y el recambio deberá ser anterior a los tres meses. La medida para darnos cuenta si es necesario el reemplazo es simple, solo debemos observar el estado de las cerdas.

Más allá que la decisión sobre qué cepillo de dientes que usaremos puede ser una elección que hagamos sin tener que consultar a un profesional, siempre es mejor hablarlo con nuestro odontólogo en nuestra visita anual para limpieza y control. Nada mejor que un especialista para dar los parámetros más exactos para el cepillo que más nos conviene.

Por supuesto, la elección del mejor cepillo de dientes, no reemplazará nunca a los otros complementos a la hora del lavado, que son una panta dental acorde, los hilos o escoba dentales, y el enjuague bucal.

Ten en cuenta estos consejos, y verás que sentirás tu cepillo de dientes mucho más confortable a la hora de cepillarte, y que lograrás llegar dónde antes te costaba más esfuerzo.