El bruxismo representa la costumbre de rechinar a los dientes, o más bien un defecto de la mandíbula, que con el tiempo puede llegar a ser un problema muy grave. Aunque suele definirse como un hábito inconsciente, su importancia va mucho más allá de un gesto involuntario, ya que con el tiempo puede causar que sus dientes se aflojen, desgasten y al final fracturen, junto con los trastornos que surgen en torno a la masticación, articulación y dolores de cabeza, dientes, músculos faciales, etc.

La causa principal es generalmente el estrés y los síntomas suelen aparecer durante el sueño, pero las indicaciones sobre su presencia también están visibles durante una consulta médica. Hasta el día de hoy el remedio más eficaz contra el bruxismo han sido las férulas, es decir las prótesis que se ajustan a las dentaduras del paciente y que impiden el rechinamiento dental mientras uno está dormido. Pero, ¿existen otras técnicas que se pueden aplicar con el objetivo de evitar esta costumbre tan desagradable?

La respuesta es sí, y créase usted o no, se encuentra en las toxinas botulínicas, o simplemente – el bótox.

El bótox se aplica en los músculos masticadores de manera que relaja este grupo muscular, reduciendo la frecuencia de los “ataques” del bruxismo y las consecuencias que se quedan tras de este evento. El objetivo del tratamiento es paralizar las terminaciones nerviosas de la mandíbula y así eliminar los espasmos desagradables que son la causa principal del dolor facial que surge a la hora de las contracciones. A diferencia de las férulas descargables, que disminuyen los síntomas de rechinar los dientes, la toxina botulínica combate el bruxismo con eficacia en aproximadamente 90% de los casos disminuyendo la influencia de todos los trastornos causados por la presencia del bruxismo.

También, cabe mencionar que se trata de una técnica mínimamente invasiva, ya que no requiere el uso de anestesia o sedación y los resultados llegan a ser visibles 72 horas después de su aplicación. Al terminar con la intervención el paciente puede continuar con sus rutinas diarias, porque, gracias a su simplicidad no es necesario pasar por el periodo de recuperación. Los resultados del tratamiento son bastante duraderos (de 6 meses a 1 año) y no provocan ningún tipo de efectos adversos con respecto a la salud del paciente.

Además, el bótox puede ser muy útil y en el aspecto estético, si se toma en cuenta el hecho de que su uso elimina las arrugas en esta región facial, junto con el crecimiento de la mandíbula (la tal llamada “hipertrofia”), uno de los inconvenientes adicionales que el bruxismo lleva consigo, cambiando la estética del paciente con solamente un tratamiento. De esa manera se mejora la autoestima y se hace que la persona se sienta más cómoda y aliviada, sin tener que experimentar todas aquellas molestias que influyen en su forma de vivir.

Por todo lo indicado, llegamos a plantear la cuestión ¿si el bruxismo puede ser peligroso? Sí, que puede. De hecho, usted irá notando que la calidad y la función de sus dientes ya no son las mismas y que la resolución de los problemas surgidos puede ser mucho más compleja si no se trata a tiempo. Sin embargo, lo mejor sería visitar a su dentista antes de acudir a cualquier tratamiento, para discutir todas las soluciones posibles que le ayudarán en tomar la decisión más oportuna y práctica para usted. Si la férula no le ofrece la solución adecuada y si los síntomas todavía están presentes, consúltese con su dentista e infórmese sobre las ventajas del tratamiento botulínico.

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