Si tocamos nuestros dientes y ejercemos apenas un poco de fuerza sobre ellos, como intentando moverlos, nos daremos cuenta que existe un movimiento apenas perceptible; estos movimientos son naturales y correctos, y no corresponden a una dolencia o enfermedad de los dientes o las encías.

Sin embargo, si el movimiento es muy evidente y pronunciado, seguramente nos encontramos ante un cuadro de padecimiento periodontal avanzado.

Para llegar a la periodontitis, primero debemos conocer la gingivitis, que es el sangrado e inflamación de las encías dónde participan distintas bacterias. El mal tratamiento de la gingivitis o el no tratamiento de la misma, lleva indefectiblemente a la enfermedad periodontal, por lo cual, es sumamente importante atender cualquier síntoma que nos indique inflamación o molestia en la zona de las encías.

Una vez que la enfermedad avanzó y se ha desarrollado la periodontitis o enfermedad periodontal, surgen ciertas características que son fuertemente visibles y señalan la presencia de esta afección dental.

Una de las característica fundamentales y que más distingue a la periodintitis son los dientes flojos, ya que la característica de esta dolencia está dada por la inflamación alrededor de los dientes y el sistema de defensa que se activa para atacar las bacterias destruuye la parte ósea y de tejido que hacen de sostén a las piezas dentales.

Entre las otras características, notaremos encías sangrantes o enrojecidas, mal aliento, malestar o dolor al masticar, sensibilidad al consumir bebidas o alimentos fríos o calientes, y también un cambio en el tamaño de los dientes (aparentar estar más largos) por la contracción de las encías, que se mueven liberando espacio.

La causa primera de esta enfermedad está relacionada con una limpieza deficiente y con la irregularidad en las visitas al odontólogo.

Sin bien, la enfermedad periodontal, también está relacionada con cambios hormonales, o con cuadros como la diabetes, e incluso puede llegar a ser producida por un bruxismo constante de largo plazo, el rol de las consultas anuales al dentista y una limpieza efectiva es fundamental.

La periodontitis, en promedio, hace su aparición luego de los 30 años; pero esto no descarta que sea una consecuencia de un cuidado deficiente de la dentadura tanto del niño como del asolescente, por el contrario, los cuidados en los primeros años de vida y durante el desarrollo, son muy importantes para evitar llegar a cuadros extremos.

La rutina de cepillado, y los elementos más adecuados para llevarlo adelante será muy bien especificado por el dentista, a quién se debe acudir, por lo menos, dos veces al año como visitas de control y limpieza. Siguiendo estos simples pasos, evitaremos dolencias que serán dolorosas, nos generaran incomodidades y que, además, son sumamente costosas cuando buscamos corregirlas.