El miedo al dentista existe desde que existen las prácticas odontológicas. Sus razones son varias y tienen que ver, en gran medida, con las primeras prácticas y los primeros dentistas.

Como bien sabemos, en los inicios de la práctica de la odontología, los métodos usados lograban quitar el problema de los dientes enfermos, pero eran en sus principios muy dolorosas. Esto fue quedando como “emblema” de la visita al dentista y como sinónimo de dolor.

Los avances tecnológicos y la aparición de la anestesia han llevado a esta profesión a alejarse de aquellas primeras prácticas. El dolor se evita en la mayor parte de los casos, y de existir luego de alguna cirugía o arreglo, tenemos remedios que ayudan a aliviar o anular el dolor durante el tiempo que se necesite.

Pero también existen otros factores que provocan el miedo al dentista. Por ejemplo, la aparotología que usa el dentista, y el hecho de tener que recostarse en una silla donde uno pareciera estar en estado de vulnerabilidad, genera fobia a asistir a controles y limpiezas. En realidad, esto tiene que ver con ponerse alerta ante una imagen que parece de amenaza, cuando en realidad no lo es. Ya que bien sabemos, que lo máximo que puede generar una limpieza es un poco de incomodidad por tener que abrir la boca, pero no mucho más que eso.

También, están aquellas personas que entran en un “círculo vicioso”. Al rechazar el dentista o ir estirando la fecha de la visita, donde pueden pasar años, los dientes van sufriendo las consecuencias más comunes, como sarro, caries y pueden hasta adquirir un tono amarillento, descuidad. Esto provoca otro miedo, que se suma al de visitar al dentista, que es el miedo a la verguenza. O sea, da verguenza que el profesional vea una dentadura en condiciones desfavorables y nos remarque la falta de cuidado.

Como podemos observar, hoy en día, el miedo al dentista representa realmente un mito. No lo fue al principio, pero cuando hablamos de “principio” nos referimos a casi dos siglos atrás. Hoy, el avance de la tecnología y los nuevos métodos preventivos, evitan el dolor y el sufrimiento al que tanto se teme. La aparotología que se usa, es de alta precisión y no representa peligros para nuestra salud ni es garantía de dolor.

Acudir al dentista con una boca descuidad, además, es algo que sucede todo el tiempo. Los dentistas están acostumbrados a enfrentar distintos casos y solucionarlos.

Es verdad que, como en todos los ámbitos y profesiones, pueden existir profesionales que no estén a la altura de las circunstancias y no posean un trato profesional con su paciente y que ni siquieras sean tan buenos dentistas. Sin embargo, esto es la excepción y no la regla.

En Gables Sedation, por ejemplo, tenemos nuestro equipo y nuestro personal especialmente preparado para contener y hacer sentir bien a nuestros pacientes. El profesionalismo de nuestros dentistas es reconocido por todos quienes nos visitan, no solo en la solución que han dado a sus problemas dentales, sino en el trato que les han dado, y lo mejor, es que la mayoría logra perder el miedo al dentista.

Hoy en día, no hay razón para temer, y la técnica para acabar con el miedo es acudiendo a un control. Si tienes fobia al dentista pero sabés que necesitas hacer tus controles, no te preocupes, llámanos y te ayudaremos a que des el paso necesario