Ya sea por motivos de enfermedad o de envejecimiento, si le falta uno o más dientes el proceso de comer algunas veces puede resultar bastante difícil. Con la falta de dientes pueden surgir las diferentes dificultades a la hora de digestión de los alimentos.

Aunque los pacientes pueden desarrollar sus propias técnicas y hábitos de masticar, tragar y transmitir alimentos, esto no significa que ha encontrado una solución permanente y que ya no necesita dientes.

El proceso de alimentación sin el uso de dientes puede dejar las consecuencias graves en su cuerpo entero, por lo cual es imprescindible que consulte con su dentista y encuentre una solución satisfactoria con respecto a este problema.

Mientras tanto, le presentamos un par de consejos prácticos, que le pueden ser útiles mientras espera su nuevo aparato dental.

Sobre la alimentación sin dientes

Masticar alimentos sin dientes, implantes o prótesis causa alteraciones en las encías y en la mandíbula. Los dientes tienen la capacidad de máxima masticación, ya que pueden cortar la comida, de modo que se preserva la función de articulaciones y los huesos. Las fuerzas que se emplean a la hora de comer son grandes y superan las posibilidades de otras estructuras orales.

Debido a la pérdida de los dientes, los cambios en las encías y en la mandíbula surgen con frecuencia.

Cuando el tracto digestivo recibe un trozo de comida que no se puede digerir más, las enzimas pancreáticas pueden causar daño al páncreas, mientras que el ácido gástrico quema las paredes del estómago, lo que provoca la formación de úlceras o algunas enfermedades graves. Además, estas condiciones suelen ir acompañadas de una sensación de aliento desagradable, náuseas y vómitos frecuentes.

¿Qué comer sin dientes?

En este tipo de situaciones normalmente se crea un plan de alimentación especial, que puede ser bastante restrictivo y difícil, sobre todo si la persona goza de la comida y si le gustan los alimentos no tan adecuados para la situación en su cavidad bucal. Pero, este régimen no tiene que ser tan pesado y aburrido.

Con un poco de creatividad puede crear un menú sano e inspirante y así mejorar la situación en el organismo. Su alimentación podría contener sabrosos, estimulantes y saludables purés, salsas, batidos, cremas, licores, smoothies, pastas, sopas de frutas y verduras. También, en su menú pueden aparecen ensaladas, arroz, pasteles y tartas blandas, flanes de todos los sabores, gelatinas, pan de molde y mucho más.

Es importante experimentar y atreverse a combinar diferentes tipos de comida con el objetivo de establecer diversidad en el sistema de alimentación. Lo bueno es que este régimen le asegura una dieta rica en casi todos tipos de alimentos. Para saciar el hambre pueden consumirse helados, jugos y zumos y otras meriendas blandas. Al lado de esto, se pueden utilizar los productos lácteos (yogures, leche, quesos cremosos, etc.).

En realidad, lo único que debería hacer es alterar la forma de alimentos y cambiar lo crudo, duro y difícil de masticar con las cosas blandas, cocidas y batidas. De esta manera podrá cuidar su salud general y mejorar su forma de vivir hasta que se resuelva el problema.

Sin embargo, este tipo de alimentación no se recomienda a largos plazos, ya que no representa una solución permanente, sino el régimen temporal que se puede utilizar por un tiempo determinado.

Una solución más permanente…

En vez de la comida para los desdentados, debería consultar con su dentista y encontrar una solución más eficaz, que supone la implementación de puentes dentales, prótesis o implantes dentales. Los dentistas de Gables encontrarán la solución adecuada para cualquier caso particular y le darán la oportunidad de disfrutar de la gastronomía por mucho tiempo.