El cuidado de nuestros dientes y de nuestra boca serán los hábitos y  las causas directas que nos ayudarán a evitar daños, lesiones y situaciones desagradables que tengan que ver con nuestro bienestar bucal.

Los factores que llevan a un mal estado de nuestros dientes son varios y tienen diversos orígenes, pero ciertamente, uno de los más importantes se encuentra en la alimentación que llevamos a cabo.

Los azúcares se ubican dentro de los principales elementos que provocan la formación de caries. Por azúcares entendemos refrescos azucarados, alimentos a base de azúcar, al igual que los dulces y golosinas, y también los hidratos de carbono. Esto se debe a que en nuestra boca tenemos bacterias que subsisten gracias a estos dos componentes: azúcar e hidratos de carbono. La ingesta de ambos productos, una vez metabolizados en el organismo de la bacteria y eliminado en nuestra boca en forma de ácidos provocan lo que conocemos como  caries dentales.

Las caries, que son la destrucción de los tejidos dentales, sin una detección temprana pueden llevarnos a la pérdida de la pieza dental.

También, y como un factor más que importante, se encuentra la higiene, punto fundamental a la hora de buscar una salud bucal duradera.

La combinación de ambos cuidados, higiene y alimentación, deben iniciarse desde la edad más temprana. Los padres deben cuidar las encías de sus bebes e higienizarlas incluso antes de que los infantes empiecen a tener sus primeros dientes.

Debemos saber también, que la afectación de caries es la enfermedad más extendida del mundo, pero que también tiene cura.

En lo que respecta a la prevención, no sólo debemos saber que NO debemos hacer para mantener una vida bucal saludable, sino también cuáles son las prácticas que SI debemos llevar a cabo y cuáles son los alimentos más favorables a nuestra salud dental.

En cuanto a los alimentos, las frutas, verduras y proteínas  y lácteos magros, como así también granos integrales, constituyen una fuente ideal  y de lo más recomendado para evitar la formación de caries y consecuencias negativas en nuestras encías.

Entre las frutas, la manzana, genera un efecto de limpieza de la dentadura, al igual que el apio y la zanahoria. Hace algunos años se conoció también, que este mismo efecto podía obtenerse al masticar chicles sin azúcar.

Sin embargo, el consejo de una alimentación sana no funcionará en cuánto a nuestra salud oral si  no se la acompaña de un estricto régimen de cepillado. Lo recomendado son tres veces al día, limpiando con suavidad cada uno de nuestros dientes y logrando que ninguno quede fuera del alcance del cepillo. Lo ideal es cepillarse luego de haber ingerido cada comida o líquidos como jugos, gaseosas, bebidas alcohólicas, etc. Para completar la limpieza, el uso de hilo dental es fundamental para la eliminación de aquellos residuos que el cepillo no logra alcanzar.

Finalmente, la consulta anual al dentista debe ser ineludible. Desde que nacemos, debemos chequear nuestra salud bucal una vez al año, esto nos asegurará una dentadura sana y una sonrisa perfecta a lo largo de toda nuestra vida.

Alimentación, limpieza y chequeo anual. Tres claves sencillas de concretar y que nos evitarán problemas y molestias incómodas. Aplícalas y verás que podrás disfrutar de  tu sonrisa a pleno.